












Una familia de Catriel atraviesa una difícil situación económica mientras intenta garantizar la atención médica que necesita Cata, una niña de ocho años que convive con distintos problemas de salud desde su nacimiento.
Su mamá, Melisa, decidió hacer pública la historia de su hija y solicitar colaboración para afrontar los gastos de consultas, estudios, tratamientos y traslados que no pueden seguir postergando.
“Necesito ayuda para que Cata no tenga que seguir esperando la atención que necesita”, expresó en una carta difundida para dar a conocer la situación.
Cata nació en 2018, con apenas 28 semanas de gestación y un peso de un kilogramo. Desde sus primeros días de vida debió recibir cuidados médicos especiales y enfrentar diversas complicaciones.
Durante sus primeros meses sufrió una retinopatía severa del prematuro que requirió una intervención quirúrgica ocular. También contrajo meningitis intrahospitalaria, enfermedad que le dejó secuelas auditivas.
Actualmente presenta hipoacusia bilateral neurosensorial crónica y retraso madurativo cognitivo. Además, tiene miopía, astigmatismo y estrabismo, por lo que necesita controles oftalmológicos frecuentes.
A estas condiciones se suman problemas gastrointestinales, desnutrición y alergias alimentarias que requieren una alimentación especial y seguimiento permanente.
Uno de los aspectos que más preocupa a su mamá es el deterioro reciente de la audición y la visión de la niña.
Según explicó Melisa, los últimos estudios mostraron que Cata está perdiendo capacidad auditiva y que sufrió una disminución de la visión periférica en uno de sus ojos.
También presenta fuertes dolores de cabeza y episodios de pérdida temporal de la visión, que se estarían volviendo más frecuentes. Su neurólogo le indicó medicación para atender esta situación.
La niña necesita controles con especialistas en neurología, fonoaudiología, gastroenterología, nutrición, endocrinología, alergia, oftalmología, otorrinolaringología y psicopedagogía.
Sin embargo, acceder a esas consultas representa una dificultad constante para la familia.
Melisa explicó que varios profesionales no atienden en Catriel o no pueden recibir a su hija mediante el sistema público de salud. Por ese motivo, deben trasladarse hacia el Valle y pagar consultas particulares.
Como no cuentan con vehículo propio, cada viaje implica conseguir transporte y reunir dinero para afrontar los gastos.
La falta de recursos ya provocó la reprogramación de distintos turnos médicos. Recientemente, la familia no pudo asistir a una consulta de endocrinología porque no logró reunir el dinero necesario.
“Es muy doloroso saber que tu hija necesita atención y tener que postergarla porque no tenés cómo pagarla”, expresó la madre.
Otra dificultad está relacionada con el certificado de discapacidad de Cata, que se encuentra vencido. Para renovarlo necesitan completar estudios y evaluaciones vinculados con sus nuevos diagnósticos, pero las limitaciones económicas impidieron avanzar con todos los trámites.
Entre las necesidades más urgentes se encuentra la compra de audífonos para ambos oídos.
El presupuesto recibido por la familia el 8 de octubre de 2026 establece un costo de $8.438.738 por los dispositivos, incluyendo cargador y moldes.
La cifra supera ampliamente las posibilidades económicas de Melisa, quien organiza rifas, realiza ventas y busca distintas alternativas para generar ingresos.
Sin embargo, los audífonos representan solamente una parte de los gastos que deben afrontar. También necesitan financiar estudios, tratamientos, lentes, alimentación especial y viajes médicos.
“Hay gastos que mi amor y mis ganas no alcanzan a pagar”, escribió la mamá al explicar por qué decidió pedir ayuda.
Quienes deseen colaborar económicamente pueden hacerlo mediante el alias CATA.M.2018. También pueden comunicarse al 299 4130067 para obtener información sobre las necesidades de la familia.
Otra manera de acompañar es compartir la historia, participar de las rifas o acercar contactos que puedan facilitar el acceso a tratamientos y especialistas.
“Mi mayor deseo es verla crecer y disfrutar de su vida. Que pueda escuchar mejor, cuidar su visión, aprender con el acompañamiento que necesita y sentirse comprendida”, expresó Melisa.
La familia agradeció las colaboraciones recibidas y espera reunir los recursos necesarios para que Cata pueda continuar sus tratamientos sin nuevas postergaciones.