Irán, Israel, Ucrania y Latinoamérica: ¿qué cambia con un Congreso de EE. UU. bajo control demócrata?

2026-11-05 00:43:17 - MUNDO

La ola azul llevó a los demócratas a dominar el control del Senado y de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre. El resultado supone un revés político para Donald Trump y podría transformar el equilibrio de fuerzas en Washington a partir de enero de 2027.

Aunque el presidente conserva amplias prerrogativas en política exterior, la nueva mayoría demócrata tendrá herramientas para fiscalizar sus decisiones, condicionar el financiamiento de sus operaciones militares y cuestionar algunas de sus principales alianzas internacionales. En muchos casos: un poder de oposición, más que de sustitución.

La guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel sin una autorización previa del Congreso, será uno de los principales campos de confrontación entre la Casa Blanca y la nueva mayoría demócrata.

Durante la campaña electoral, los demócratas criticaron a los republicanos por haber permitido que Trump ejerciera de facto las competencias constitucionales del Congreso en materia de declaración de guerra y gasto público. Desde el inicio del conflicto, varios legisladores intentaron impulsar resoluciones para poner fin a las operaciones militares mientras el presidente no obtenga una autorización parlamentaria.

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Una de esas iniciativas llegó a ser aprobada tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, con el respaldo de algunos republicanos, pero la Administración Trump no la acató.

A partir de enero, los demócratas dispondrán de mayores posibilidades para reabrir el debate. Podrán convocar audiencias públicas, exigir explicaciones a los responsables de defensa y utilizar las negociaciones presupuestarias para dificultar la financiación de la guerra.

"El control democrático de las cámaras le va a agregar presión política y presión financiera a la guerra de Trump en Irán", explica el analista político Rafael Bernal.

"Presión política porque podrían pasar más resoluciones en contra de la guerra, aumentando el sentimiento público y el conocimiento público de la misma; y presión económica porque en cualquier presupuesto que se apruebe por los demócratas, seguramente vendrá menos dinero para ejecutar esa guerra", agrega.

Por su parte, Ernesto Sagás, profesor y analista político de la Universidad Estatal de Colorado, considera que el Congreso tendrá capacidad para obligar a Trump a enfrentarse a una discusión formal sobre la autorización de la guerra. A su juicio, la impopularidad del conflicto - que el mismo Trump reconoció que causó su varapalo electoral- podría facilitar una alianza entre demócratas y republicanos para exigir una mayor intervención del legislativo. Sin embargo, el principal instrumento de presión seguirá siendo el presupuesto.

"Le pueden cortar el presupuesto para la guerra y esto obligaría de alguna manera a Trump a buscar una salida negociada", señala Sagás.

La confrontación también podría trasladarse a los tribunales si la Casa Blanca se niega a acatar las exigencias del Congreso. Como lo analiza el académico.

"La guerra con Irán es muy impopular. Ahora hay que ver si el presidente Trump estaría de acuerdo con eso, si acata esa orden. O esto inclusive podría terminar hasta en los tribunales".

La victoria demócrata también representa una oportunidad para Ucrania, que desde el regreso de Trump a la Casa Blanca ha visto reducida considerablemente la asistencia militar y financiera directa de Estados Unidos.

La invasión rusa continúa y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mantiene una relación difícil con Trump, quien incluso ha mantenido lazos directos con su homólogo ruso Vladimir Putin y ejerció coerción para la firma de un acuerdo sobre minerales ucranianos.

Con el control de ambas cámaras, los demócratas podrán decidir qué iniciativas legislativas llegan a votación y cuándo. Esto les permitiría impulsar nuevos paquetes de asistencia para Kiev, una prioridad para buena parte del partido desde la administración de Joe Biden. Además, el respaldo a Ucrania no se limita a los demócratas:

"La victoria de los demócratas y su control ahora de tanto el Senado como la Cámara de Representantes es muy buena noticia para Ucrania (...) De nuevo, es muy probable que tanto demócratas como muchos republicanos voten a favor de mayor ayuda hacia Ucrania.", afirma Ernesto Sagás.

Rafael Bernal coincide en que los demócratas buscarán reactivar la ayuda militar a Ucrania, aunque advierte de que la cuestión podría convertirse en moneda de cambio dentro de negociaciones presupuestarias más amplias. El principal obstáculo será, del mismo modo que en la cuestión iraní, el poder de veto presidencial.

"El presidente Trump ha dicho que él quiere vetar cualquier medida que venga de los demócratas, independientemente del tema."

Para superar ese veto se necesita una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, un umbral difícil de alcanzar.

Sin embargo, el apoyo bipartidista que históricamente ha tenido Ucrania podría permitir a sus defensores reunir los votos necesarios. Los demócratas también podrían cuestionar otras decisiones de la administración, como el levantamiento de determinadas sanciones contra Rusia y las exenciones concedidas a su sector energético.

El representante demócrata Gregory Meeks, que podría asumir la presidencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, ya ha impulsado iniciativas bipartidistas para impedir que el diésel ruso vuelva a los mercados internacionales.

La relación entre Washington y el Gobierno israelí podría experimentar uno de los cambios más importantes de las últimas décadas.

La guerra de Gaza, la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada y la relación con altos y bajos del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con Trump y los republicanos debilitaron el tradicional consenso bipartidista en torno a Israel.

La nueva mayoría demócrata podría impulsar restricciones a la ayuda militar estadounidense, que incluye un compromiso de financiación anual de 3.800 millones de dólares -al que Trump en el día de las elecciones dijo que pondría fin-, además de miles de millones adicionales destinados a Israel desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Además, entre los demócratas electos en los midterms, un ala radical progresista se destaca como actor crítico de las políticas israelíes en los territorios palestinos y a nivel de Oriente Medio.

"Hay bastantes demócratas progresistas de izquierdas radicales que ven la campaña en Gaza como un gran genocidio que ha causado el ejército israelita y el Gobierno de Netanyahu contra el pueblo palestino", opina Sagás.

Esto no significa necesariamente que Washington vaya a interrumpir por completo la asistencia militar. La posibilidad más inmediata sería someterla a nuevas condiciones y aumentar el escrutinio sobre el uso de las armas estadounidenses.

El propio Trump anunció el martes, en una entrevista con 'Fox News', que había llegado a un acuerdo con Netanyahu para poner fin a la ayuda anual de seguridad a Israel. Sin embargo, no estaba claro si el presidente tenía autoridad legal para suspender unilateralmente los compromisos de financiación existentes.

La evolución del debate también podría verse influida por un cambio político dentro de Israel. Netanyahu perdió su mayoría parlamentaria en las elecciones del 27 de octubre, aunque sus adversarios no consiguieron una posición suficiente para desplazarlo. Las negociaciones para formar un nuevo gobierno podrían prolongarse.

Al mismo tiempo, la oposición al apoyo incondicional a Israel podría encontrar aliados inesperados en el ala republicana conocida como "Estados Unidos Primero".

La región de América Latina y el Caribe constituye otro frente de confrontación. Desde su regreso al poder, Trump ha adoptado una política que reivindica la hegemonía de Washington en el hemisferio occidental, con operaciones militares y sanciones económicas. También cuenta con alianzas diplomáticas sobre varios gobiernos alineados sobre su visión en medio de un giro a la derecha a nivel regional, que sin embargo experimentó un freno con la reelección del progresista Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

"Parece que hemos llegado a los límites del giro hacia la derecha que estuvo dando la región con victorias como la de Bukele en El Salvador, de la Espriella en Colombia y Milei en Argentina. Vemos que Lula ganó en Brasil, de una manera bastante convincente y, por supuesto, tenemos ahora el triunfo de los demócratas en Estados Unidos. Esto significa que para América Latina va a cambiar la actitud y el apoyo que el Congreso da a ciertos gobiernos de la región.", analiza Sagás.

La Casa Blanca ha presentado esta estrategia como una actualización de la Doctrina Monroe del siglo XIX, rebautizada como "Doctrina Donroe", con objetivos que incluyen combatir el crimen organizado, frenar la inmigración irregular y limitar la presencia de potencias extranjeras, especialmente China. Sin embargo, la ejecución de esa política requiere presupuesto, funcionarios y acuerdos que dependen, al menos parcialmente, del Congreso.

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La nueva mayoría demócrata podría investigar las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y el Pacífico, incluidas las acciones contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico. También podría cuestionar los planes de intervención en Cuba y examinar los acuerdos económicos y de seguridad impulsados por la administración.

Venezuela será uno de los principales focos de atención. El senador demócrata Jack Reed ya había solicitado explicaciones al Gobierno sobre el proyecto petrolero logrado por Trump en agosto. Con el nuevo equilibrio parlamentario, podrían abrirse audiencias en los comités de Asuntos Exteriores y Defensa para examinar el papel de Washington en las operaciones petroleras venezolanas.

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Rafael Bernal considera que el Congreso tendrá mayor capacidad de supervisión sobre las operaciones militares y los gastos estadounidenses en América Latina. Sin embargo, advierte que no todos los demócratas estarán dispuestos a adoptar una posición cercana a los gobiernos de izquierda de la región.

"Muchos demócratas aún querrán verse separados o no verse identificados con los países que más empujan la izquierda latinoamericana", explica.

Por ello, prevé que la política en el continente seguirá abordándose caso por caso, aunque con más viajes de legisladores, investigaciones y debates sobre las relaciones bilaterales.

La política migratoria también podría generar fricciones. Legisladores demócratas y algunos republicanos han intentado prolongar las protecciones temporales para migrantes venezolanos y haitianos, mientras que los acuerdos con países como El Salvador para recibir migrantes deportados podrían quedar sometidos a un mayor escrutinio.

Con Reuters y AP

Fuente: france24.com