Ecuador inició la madrugada del domingo (01.11.2026) su cuarto periodo de toques de queda nocturnos para aplacar la criminalidad y que esta vez abarca a cinco de las 24 provincias del país, lo que incluye ciudades como Guayaquil, la más poblada del territorio.
La restricción de movilidad rige entre las 0.00 y las 5.00 hora local (entre las 5.00 y 10.00 GMT) del 1 al 10 de noviembre en las provincias de Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Esmeraldas, todas ellas situadas en la zona costera de Ecuador, donde se concentra la actividad criminal ligada al narcotráfico y ciudades con algunos de los índices de homicidios más altos del continente.
Durante la vigencia de la medida, solo está permitido que circulen los equipos de emergencia ya que, según el presidente Daniel Noboa, se busca proteger a la población civil de las "operaciones especiales" que ha anunciado que ejecutarán policías y militares para irrumpir en inmuebles y atrapar a presuntos criminales.
Este es el cuarto toque de queda decretado por Noboa en 2026, después de los sucedidos en marzo, mayo y septiembre, en medio de una crisis de seguridad que llevó a Ecuador a registrar en 2025 un récord de 9.283 homicidios, con una tasa de más de 50 asesinatos por cada 100.000 habitantes.
La medida se aplica cuando faltan cuatro semanas para las elecciones locales del 29 de noviembre, donde el oficialismo busca arrebatar al correísmo el control de las principales ciudades del país como Quito y Guayaquil.
La lucha contra el crimen organizado y la delincuencia ha sido una de las principales banderas políticas y electorales de Noboa desde su llegada al poder en 2023.
Para reforzar esta estrategia, el mandatario ha estrechado sus relaciones con la administración de Donald Trump, con quien ha impulsado la cooperación en materia de seguridad, inteligencia y operaciones contra el narcotráfico.
Destacan los bombardeos efectuados por militares de EE.UU. contra embarcaciones de pescadores ecuatorianos a las que vincularon con actividades ilícitas relacionadas con el abastecimiento de combustible a lanchas de narcotráfico.
gs (efe, El Comercio)